igualmente2011

Archive for abril 2011

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Cuentan que en las arrugas de tu memoria,
Peinas las canas con la historia
De tus sueños, de tu vida y de la mía.
Dicen que ya no alaban tu trayectoria
Que das vueltas rectangulares, como una noria,
Y que te llenas de sombras y de letanías.
Te achacan los del bar de la esquina,
Que ya no te aguantan ni tus vecinas,
Porque andas escondida entre la umbría.
Ponen en tu boca que tu vida ya no es tu vida,
Que andas dándole vueltas a una triste despedida
Y que el final del trayecto, está llena de melancolía.

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Te echo tanto y tanto de menos,
Que se me hace muy difícil pegar ojo,
Vivo ya instalado en el infierno,
Mis sentimientos están hechos despojos.
Soy feliz con cualquier cosa
Andando siempre por los caminos,
Hoy te hubiera regalado una rosa,
La mejor que crezca entre los pinos.
Si pudiéramos estar unos instantes solos,
A cualquier hora de cualquier mañana,
Quedaríamos prometidos como novios,
Y tendríamos nuestras manos entrelazadas.
Viviríamos un amor muy sincero y sobrio,
Y nuestros corazones se amarían con ganas.

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Vivo como siempre al borde del abismo
Pendiente una y otra vez de mi fracaso,
Tu corazón me parece un espejismo,
Cuando mis sentimientos llegan al ocaso.
Pretendo tener cumplida venganza,
Sin pretender parecer estar espeso,
Me atrevo a escribir esta romanza,
Eso si, intentando no pinchar en hueso.
Espero que la lectura de estos renglones
Te haga ser con mi alma hospitalaria,
Piensa que aunque estén llenos de borrones,
Mi pluma no pasa por ser mercenaria.
Me muero lentamente en mi infierno,
Por no poder abrazarte en mi alcoba,
Es un dolor fuerte, lacerante, intenso,
Que no se curará nunca con sopa boba.
Mi alma está perdida, descarriada,
Por un ataque tonto e insensato,
Mi corazón levanta una barricada,
Esperando  un amor sin arrebato.

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Quiero sacar mi amor del armario
donde está con una melancolía tardía,
quiero ser en tu vida el corsario,
que libre a tu corazón de la deriva.

Quiero que vendan amor en los estancos,
poder fumarme un porro de yerba Luisa
que las viudas siempre vistan de blanco,
que prohiban en calles y bares las risas.

Quiero que tu saliva haga vacaciones,
y que no vayan sin rumbo tus emociones,
cuando la tempestad de sentimientos arrecia,

No quiero hallar tu corazón en un desguace,
quiero acabar de una vez haciendo las paces,
y que me digas que me quieres, no seas necia.

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Y cuando menos lo pensaba sonó la flauta,
Y acabó enamorada perdidamente de mí,
Pero continúa dura, firme y segura en su pauta,
De consentir lo nuestro, cosa rara, sin consentir.
Y me ha enamorado y embrujado el alma
Y la boca, el sentido, la razón y el corazón,
Y aunque come cuando quiere en mi palma,
Cuanto más pienso, más dudo si la conseguiré o no.
Es un si pero no, un vete pero no muy lejos,
Es un ven pero aléjate, sin parar de tirarme los tejos,
Y regálame mil y una noches, mil y un besos.
Es un llámame sin llamarme, porque olvidarte no puedo,
Un no puedo dejar de quererte, porque tampoco quiero,
No me digas que me quieres, si no lo dices me sublevo.

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Mi pensamiento está borracho de recuerdos
De un tiempo vivido y pasado, pero muy feliz,
Recuerdos tristes, alegres, malos y buenos,
Allá por las tierras andaluzas donde yo nací.
Entre mares de olivos aprendí las cosas buenas
Y las no tan buenas también, perdí la inocencia,
Aprendí las cosas del amor, los celos y las penas
Y sin querer provoqué y sufrí  alguna indiferencia.
Todas aquellas cosas conforman mi hoy sin duda,
Y no me arrepiento de nada, muy  al contrario
Soy tal como soy  con mis Cristos y mis Budas,
Intentando que mi corazón no sea arbitrario,
Mis manías, mis historias, mis locuras y corduras
A veces bucean en mi alma para hacer un inventario.

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Tu aliento es el azúcar de mi vida,
Tu sonrisa es un espejo angelical,
Tu pelo se mece con la brisa marina
Tu amor es como un calorcillo tropical.
Tus caderas me enloquecen, me sublevan,
Tus andares me incitan a todo lo prohibido,
Tus palabras no se ya por qué camino me llevan,
Tus sentimientos adormecen mis sentidos.
Así que intenta y consigue afinar un poco,
Con el corazón descerebrao de éste loco,
Que ya solo piensa, habla y respira por ti.
Intenta no comerte mucho el coco,
Porque sabes muy bien que a mí tampoco
Me cuesta mucho luchar por conseguir tu sí.


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