igualmente2011

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Tengo el lujo de tener una profesora
A mis taytantos años, lejos de la juventud,
Ella se preocupa, te habla y te asesora,
Y se ríe de las gracias de éste andaluz.
Con sus rizos al viento y su verbo medio,
Consigue comernos el coco con sapiencia,
En sus magistrales clases no hay tedio,
Todo lo contrario, encierra mucha ciencia.
El caso es que se espera con cariño,
Para disfrutar de su saludo, con un guiño,
Que llegue el curso que cada año toca,
Las horas pasan pero no se hacen eternas,
Te deja tomar un café y que estires las piernas,
Para que al final del día, la jornada parezca corta.
Vivimos un carnaval de besos que agonizan,
Una noria harta de subir hasta el cielo,
Y bajar sin frenos a los infiernos,
Con sentimientos que se alocan y se atizan.
Trazo de tiza que deja su rastro,
En un cielo estrellado de un mes de Marzo,
A dos metros del suelo sembrado de asfalto,
Que alquitrana a su vez el velamen de tu velero.
Decenas de besos al tendío del siete,
Donde los entendios aplauden la muerte
de dos corazones descorazonados.
Donde un frío velo enmascara a la fría suerte,
Del beso etéreo de la dama de hielo,
Que te muerde para dejarte por siempre inerte.
Tengo el corazón tan vivo,
Que acaba de ser enterrado,
Por no hablar, ya ni digo
Que no puedo estar enamorado.
A la vuelta de los responsos,
No he recibido ningún pésame,
Todavía huelo a incienso,
Todavía sueño con besarte.
Hoy tengo el alma arrodillada,
La razón empieza a estar cansada
De tantas dudas, de tanto si pero no,
No puedo seguirte más el juego,
He de atreverme, si me atrevo,
A despedirte con un brindis al sol.
Quisiera galopar contigo
A lomos de mi viejo caballo de cartón,
Quisiera volver a ser un chiquillo,
Y volver a ser travieso y juguetón.
Volver a mirarte con la mirada limpia,
Sin censura, sin odio, sin traición,
Poder enredar tus cabellos en mis dedos,
Sin necesidad de llamarte la atención.
Quisiera jugar contigo de nuevo
Y embargarme de aquella ilusión,
No decirte adiós sino hasta luego.
Volver a tomarnos otra vez mil cortados,
Sin tener que separarnos nunca más,
Con las manos y los dedos entrelazados.
Mi mal ganado buen genio,
Tu buena mala reputación,
Hacen que agudices tu ingenio,
Si  me haces las maletas del corazón.
Sin un beso de buenos días,
Sin un suspiro diciendo te quiero,
Así se nos va pasando la vida,
Cada vez estoy más triste y más muerto.
Rezando a diario a la Virgen del Desespero,
Brindando cada noche con tu copa vacía,
Muriéndome sólo entre sábanas de cuero,
La seda de tu lengua tan viperina,
Hace que me tome dos aspirinas,
Para poder volver al mundo de los cuerdos.
Cada vez que estamos juntos,
Acabas llorando instantes después,
Cada vez que hablamos de nuestros asuntos
Parece que estemos delante de un juez.
Cada vez que te digo que te quiero,
Me contestas igualmente, que tú también
Cada vez que hablamos de temas serios,
El tiempo se nos pasa con rapidez.
Cada vez que soñamos despiertos,
Nos despertamos sobresaltados y de golpe,
Con temores infundados e inciertos,
Cada vez que soñamos dormidos,
Encontramos uno en el otro el soporte,
Para seguir haciendo nuestro camino.
Su boca encierra una biblioteca de besos,
Aliñados con sudor, temblores y saliva,
No la puedo olvidar y tan sólo por eso,
Estará presente por siempre en mi vida.
Siento el deseo cuando me besa,
Un deseo pasional y encendido,
Que me turba, me enloquece y me embelesa,
Que me deja inmensamente feliz y aturdido.
Mi hábitat es la orilla de su sonrisa
Ahí quiero vivir el resto de mi vida,
Amaneciendo y anocheciendo sin prisa.
Y cuando apague la luz y ponga esa pose
Y me susurre al oído las buenas noches,
Juntaremos nuestros cuerpos y nuestras risas.


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