igualmente2011

Lejos de casa como en ninguna parte,
Lejos de tu corazón se acaba el arte,
Lejos de tu mirada todo se torna fúnebre,
Lejos de tu cercanía todo es lúgubre.

Lejos de tu alcance, un inmenso vacío,
Lejos de tu alma todo es un lío,
Lejos de tu vida no hay alegría,
Lejos de tus manos no hay simpatía.

Lejos de tu risa reina la tristeza,
Lejos de tus caricias la monotonía,
Lejos de tus abrazos la desesperación.

Lejos de tu respiración pierdo la cabeza,
Lejos de tu boca no hay armonía,
Lejos de tu corazón vivo en la sinrazón.

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Cuando estás un instante a mi lado,
Inventas cada segundo de mi felicidad,
Por eso soy capaz de vivir enrocado,
A tu cuello, a tu alma y a tu singularidad.
 
Me haces percibir unas sensaciones,
Que nunca antes había imaginado,
Me llenas de suspiros, de palpitaciones,
Me haces sentir el hombre mas amado.
 
Todo ello lo consigues sin esfuerzo aparente,
Porque eres como eres, muy natural,
Y  me hablas siempre de frente,
 
Porque hablamos siempre en plural,
Porque te has convertido en mi referente,
Ya que tú eres mi único singular.

 
 
Dedicado a Manuela, una profesora de “Coaching”, Granaína de cuna para más señas, ( De Graná………..casi ná ), que tuvo la amabilidad de perdonarme un olvido que yo nunca podré olvidar.
 
Has aparecido en mi vida, Manuela,
Para demostrarme el poder que poseo,
Para intentar darme donde más me duela,
Para que intente interpretar el sueño de Morfeo.
 
He vuelto contigo a mis años de escuela,
Mi cerebro ha hecho conmigo un cameo,
Te has convertido, queriendo, en la espuela,
De unas ideas que se atreven hasta con el solfeo.
 
Esta mañana has dejado escrita una esquela
En unos pensamientos que buscan un nuevo trofeo,
Mi razonamiento está en una plazuela,
 
Mi intuición se queda en pleno ajetreo,
Tu clase ha dejado ya alguna secuela,
Mi impuntualidad merece, seguro, tu cabreo.

 

 
 
A veces pienso que nuestro amor
Es como la bocana del puerto,
Se mueve a golpes de mar,
Se mueve a golpes de sol,
Se mueve a golpes de viento.
 
A lomos de nuestro  velero,
Ponemos quilla al trópico de cáncer,
Navegamos  con un amor muy sincero,
Bordeando calas y peñones,
Riscos, rompeolas y espigones.
 
Como experimentados marineros,
Manejamos vientos y velamen,
Soñando con ser los pioneros
En echar amarras a nuestros sentimientos,
Con nuestros corazones a pleno examen.

 

Creo que me has olvidado
Tan pronto como te lo has propuesto,
Creo que lo tenías muy bien estudiado,
Y he acabado en tu último puesto.
 
Otra cosa será vivir el día a día,
Intentando conseguir odiarme,
Yo hace mucho tiempo que no vivía
En el precipicio de tener que esconderme.
 
Que seas muy feliz con tu olvido,
 Si puedes, es lo único que te pido,
Para que al menos, merezca la pena.
 
Desamparado en el desasosiego,
Viendo mi alma pisoteada en el suelo,
Te deseo lo mejor de lo mejor, nena.
Cuando estás un instante a mi lado,
Inventas cada segundo de mi felicidad,
Por eso soy capaz de vivir enrocado,
A tu cuello, a tu alma y a tu singularidad.
Me haces percibir unas sensaciones,
Que nunca antes había imaginado,
Me llenas de suspiros, de palpitaciones,
Me haces sentir el hombre mas amado.
Todo ello lo consigues sin esfuerzo aparente,
Porque eres como eres, muy natural,
Y  me hablas siempre de frente,
Porque hablamos siempre en plural,
Porque te has convertido en mi referente,
Ya que tú eres mi único femenino singular.

Dedicado a Manuela, una profesora de “Coaching”, Granaína de cuna para más señas, ( De Graná………..casi ná ), que tuvo la amabilidad de perdonarme un olvido que yo nunca podré olvidar.
Has aparecido en mi vida, Manuela,
Para demostrarme el poder que poseo,
Para intentar darme donde más me duela,
Para que intente interpretar el sueño de Morfeo.
He vuelto contigo a mis años de escuela,
Mi cerebro ha hecho conmigo un cameo,
Te has convertido, queriendo, en la espuela,
De unas ideas que se atreven hasta con el solfeo.
Esta mañana has dejado escrita una esquela
En unos pensamientos que buscan un nuevo trofeo,
Mi razonamiento está aireándose en una plazuela,
Mi intuición se queda en pleno ajetreo,
Tu clase ha dejado ya alguna secuela,
Mi impuntualidad merece, seguro, tu cabreo.

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